Los navieros interplanetarios, mensajeros de Dios, ayer ángeles, llegarán al mundo en número cada vez mayor. Ellos se manifestarán en diferentes maneras queriendo advertir al hombre inconsciente el peligro del átomo. Civilizaciones anteriores superiores a la actual desaparecieron víctimas del mismo poder. ¡Se sabrá! (año 1959)
RASGANDO LA PENUMBRA, 23
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Tarea cumplida
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Actividad solar
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No hay dudas que Nikola Tesla era un psíquico. Su memoria fotográfica, sus posibilidades de visualización y su fisiología supersensible lo ubican en una categoría única.
Cuando viajó a Europa en 1890 por la muerte de su madre tuvo la oportunidad de mantener interesantes charlas con el famoso parapsicólogo Williams Crookes y esos diálogos lo llevaron a creer en la telepatía y en la vida después de la muerte; pero ni siquiera la visión de la aparición de su madre el día en que murió le cambió (ni siquiera en el último minuto de vida) su “racionalismo científico”.
A pesar de que sus inventos le llegaban como revelaciones, nunca se creyó metapsíquico. Su contacto extraterrestre le dio fama entre los ocultistas y se tejieron leyendas sobre su nacimiento en una nave espacial y una herencia venusina. La semana de su muerte tuvo una visión de su amigo Mark Twain e insistió en que se encontraba vivo, a pesar de haber muerto 25 años antes.
Aunque su patria natal le proveía una pensión de u$s 7.500 anuales y lo proclamó héroe nacional, Nikola Tesla murió en la extrema pobreza. Su amigo John O’Neill autor de su biografía “Genio Prohibido” cuenta que Nikola Tesla murió en soledad y pobreza, pero interiormente satisfecho consigo mismo. Sus obras sacaron a la humanidad del primitivismo y dieron al hombre una libertad tecnológica que nadie pensaba se podía lograr. Lamentablemente, la avaricia ajena y los prejuicios de su época entorpecieron su gran proyecto, su meta altruista que hubiera permitido a toda la Humanidad contar con energía gratuita y permanente en todos los rincones del planeta.
Hoy nadie recuerda y muy pocos conocen a este ser, adelantado a su época, a quien le debemos muchos de los elementos que hoy disfrutamos. Nikola Tesla, tal vez, un ser no-humano que llegó para cumplir una importante misión, como fue brindar a la Humanidad adelantos técnicos y utopías que todavía se pueden realizar.
Nikola Tesla dominó la corriente alterna, inventó la tecnología de la radio y patentó 700 inventos, incluyendo el control remoto sin cable y las bujías. Pero en 1943, el inventor murió solo en una habitación de hotel neoyorquina de un ataque al corazón, fue una figura marginal y discutida, también en la comunidad científica. Estaba en la pobreza, obsesionado por el número tres, y vio como el Premio Nóbel le era otorgado a Guglielmo Marconi por un invento que él había creado unos años antes.
Las ideas de Nikola Tesla, publicó el New York Times en su obituario, bordearon, a medida que envejecía, y de forma creciente lo que algunos consideraban lo fantástico. El propio Tesla insistió una vez en que el presente es suyo, el futuro es mío.
Ese futuro, al parecer, es ahora. Este año (el 150 aniversario del nacimiento de Tesla) el Aeropuerto Internacional de Belgrado será renombrado Aeropuerto Nikola Tesla. En la orilla canadiense de las Cataratas del Niágara, se destapará una estatua en honor del hombre cuyo trabajo permitió la construcción de la primera planta hidroeléctrica del mundo. Y a comienzos de este mes, científicos de todas partes del mundo reconocerán su obra en conferencias en Serbia, Croacia, Australia, Canadá y los Estados Unidos.
Tesla es también el científico loco preferido por los amantes del underground. Aparece en novelas, en juegos, en una ópera y en un manga japonés, y es el protagonista de varias canciones; incluyendo algunas que le dedicó una popular banda metal de los ochenta que se llamaba como él.
Al llegar la medianoche del 9 de Julio de 1856, Tesla nació de padres serbios en Smiljan, Lika, la actual Croacia. Su padre era un sacerdote serbo-ortodoxo, su madre era la inventora de unos cuantos aparatos para el hogar, incluyendo una batidora mecánica.
La propia habilidad de Tesla para visualizar detalles precisos de sus inventos comenzó en la infancia temprana. Cuando vio un grabado de acero de las Cataratas del Niágara, por ejemplo, se imaginó una rueda volteada por el agua; treinta años antes de que la planta hidroeléctrica se hiciera realidad.
Después de estudiar mecánica, física e ingeniería en Austria y Checoslovaquia, Tesla trabajó como ingeniero eléctrico en Hungría y Francia. Después, en 1884, emigró a Nueva York, donde se incorporó al laboratorio de Thomas Edison.
En un año, entre los dos desarrollaron la corriente alterna (AC). Edison intentó demostrar los peligros de la AC empleándola para electrocutar perros y caballos en demostraciones en público. Tesla respondió más tarde con una exhibición en la Feria Mundial de 1893 en Chicago. Tal y como Paul Auster escribe en su novela Moon Palace, Tesla, que medía dos metros y cuya figura llamaba la atención con su negro abrigo de corte clásico y su bombín: realizó trucos mágicos con electricidad, haciendo girar pequeños huevos de metal en una mesa, y lanzando chispas por las puntas de sus dedos.
Por supuesto, Tesla ganó la guerra de las corrientes. El industrial George Westinghouse finalmente le compró la patente para la energía AC. Y como dijo W. Bernard Carlson, profesor de historia en la Universidad de Virgina que en la actualidad escribe una biografía sobre Tesla: Era igual de popular, sino más, que Edison.